Namaste desde Maharastra!

Por fin encontramos un momento de tranquilidad, y una buena conexión a. internet, para subir nuestra primera entrada del viaje!. Aunque parezca increíble, especialmente para nosotros mismos, ya llevamos una semana de viaje, que se ha pasado volando a pesar de haber vivido muchas cosas.

Llegamos a Mumbai el viernes pasado, después de un muy buen vuelo vía Estambul, donde tuvimos una escala que nos permitió echar una mirada en su súper moderno y gigantesco aeropuerto nuevo. Sin embargo, Mumbai nos recibió con un bochorno que nos dejó completamente noqueados. Aquí solo teníamos que esperar 6 horas para la salida del tren a Nasik, nuestro primer destino en India, pero el calor, la humedad y el propio cansancio del viaje (con la escala en medio, no da tiempo de dormir suficiente), hicieron que estas fueran las 6 horas más largas de nuestras vidas!

Del aeropuerto nos fuimos a la estación de trenes, donde dejamos las mochilas en la consigna, y de ahí al centro de la ciudad, donde (ilusamente) esperábamos poder pasear y visitar algunos de los edificios más icónicos del periodo colonial británico. Pero en la práctica no tuvimos la energía para hacerlo y finalmente decidimos refugiarnos en alguna cafetería o restaurante con aire acondicionado… así fue como acabamos pasando gran parte de la mañana en un Starbucks… en fin, sin comentarios…

 

 

 

 

 

Finalmente tomamos el tren y la cosa ya cambió de color. Más descansados (dormimos como lirones en el sofá del Stabucks ante la mirada curiosa de la gente), ya pudimos disfrutar del viaje y paisajes rurales, que en esta época de lluvias están muy muy verdes. Elegimos Nasik como primer destino porque se trata de una las ciudades santas del Hinduismo, tanto así que es una de las 4 ciudades en las que se celebra el multitudinario festival de Kumbh Mela (cada 4 años el festival se celebra en una de estas ciudades, así que cada 12 años se celebra en cada ciudad).

 

 

 

 

 

Nasik es una ciudad fascinante, totalmente fuera de los circuitos turísticos, por lo que es un lugar perfecto para experimentar la India más auténtica y profunda. Y no nos defraudó. La ciudad está a cierta altura (los ingleses la usaban como refugio del calor de las llanuras en la época de calor), y además recibe mucha lluvia, por lo que su clima resultó inesperadamente agradable. Sin embargo, Mónica estuvo delicada del estómago, así que no pudo disfrutar a fondo la ciudad.

 

 

 

 

 

El centro de la acción de Nasik se concentra en los Ghats del río Godavari, uno de los ríos más sagrados del país. Es una especie de Varanasi en miniatura, aunque en Nasik no se creman los cuerpos, al menos no en los ghats de la ciudad. Hasta aquí acuden peregrinos de todo el estado de Maharastra, e incluso del resto del país. Un flujo constante de gente se acerca hasta las orillas del río a ofrecer sus abluciones y darse un baño en sus refrescantes pero sobre todo sanadoras aguas, que limpian los pecados de los arrepentidos. También existen numerosos templos dedicados a distintos dioses y deidades, protagonistas de varios pasajes descritos en sus libros más sagrados y que supuestamente ocurrieron aquí en Nasik.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Además, en Nasik existe un complejo de cuevas budistas que datan del siglo uno antes de Cristo. Las cuevas están excavadas directamente en la roca de una ladera, y resultaron ser realmente sorprendentes por el tamaño y la calidad de las esculturas y diseños de sus paredes exteriores e interiores… en lo increíble es pensar es que todo su inerior está esculpido directamente en la “roca madre”, lo que apunta a que sus arquitectos tenían en su cabeza el diseño final de cada cueva antes de comenzar a “vaciar” la roca. Una pasada que nos sirvió de anticipo a lo que días más tarde nos encontraríamos al visitar las famosas cuevas de Ajanta y Ellora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de Nasik nos movimos hasta Aurangabad, una ciudad con un aire muy musulmán, que a pesar de su localización a priori muy poco atractiva fue capital imperial de uno de los primeros emperadores Mogol de India (Aurangzeb). Nuevamente, Aurangabad es una ciudad muy poco visitada por el turismo, a pesar de que es la mejor base para visitar las cuevas de Ajanta y Ellora en sus alrededores… sin embargo, como toda ciudad o minúsculo pueblo de India, Aurangabad cuenta con docenas de puntos de interés relacionados con su pasado, por lo que no es difícil pasarse los días dando vueltas.

 

 

 

 

 

Entre todos, el más sorprendente, por inesperado e imponente, nos resultó la Bibi-ka-Maqbara (1651-1661), un mausoleo que emula en gran medida el diseño y grandeza del Taj Mahal, aunque esta comparación hace que a menudo se olvide la belleza y el valor de este edificio por derecho propio. Fue construido por el hijo de Aurangzed, Azam Shah, como tumba para su madre, y su nombre en Español vendría a ser “La Tumba de la Señora”. Se ve que, a pesar de que en un principio se tenía pensado construir un edificio que compitiera en grandeza con el Taj Mahal, al final el presupuesto no alcanzó para revestirlo todo de mármol, por lo que solo su parte inferior y su cúpula están revestidas de mármol traído de Jaipur. Sea como sea, lo cierto es que encontrarse este espectacular mausoleo en estos parajes fue muy sorprendente.

 

 

 

 

 

Pero este fue solo el aperitivo de lo que vinimos a ver aquí en Aurangabad… aún nos queda la mejor parte; las cuevas de Ajanta y Ellora. En la próxima entrada, que esperamos no tarde tano en llegar, os lo contaremos.

 

 

 

 

 

Hasta entonces, un abrazo a tod@s!

Michel

6 comentarios sobre “Namaste desde Maharastra!

  1. Wow!!!!….que encanto poder «viajar» con vosotros! Gracias por las fotos y por lo que cuentas, ¡Muuuy bonito compartir!
    En tema de calor y humedad creo que aqui sea parecido durante estos dias, !Esperamos con gusto lluvia por el fin de semana!
    Abrazos apretadisimos y mil besos a los 3 patiperros…

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